http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v91.i1.20602
ARTÍCULO DE
OPINIÓN
¿Es la
evaluación de dinámica de fluidos la nueva etapa del
diagnóstico por imágenes cardiovascular?
Is Fluid Dynamics Assessment
the New Stage of Cardiovascular Imaging Diagnosis?
Omar PrietoMTSAC , FACC, FASE , Federico Staricco
La ecocardiografía, así como las
diferentes técnicas de diagnóstico por imágenes del
corazón, ha evolucionado significativamente en las últimas
décadas.
Los equipos de ultrasonido y sus softwares no
dejan de sorprender tanto al ámbito médico como a la propia
ingeniería biomédica.
Por mucho tiempo dedicamos nuestra atención al
estudio de la estructura cardiaca y su impacto sobre las velocidades, presiones
y gradientes. Pudimos llegar a evaluar la deformación miocárdica
y predecir, precozmente, el compromiso de la función de bomba del
ventrículo izquierdo. Una gran cantidad de trabajos científicos
fue publicad correlacionando alteraciones anátomo-funcionales
con escenarios clínicos.
Actualmente, tenemos la enorme posibilidad de evaluar
la relación en sentido inverso. Es decir, qué sucede en nuestro corazón
cuando se alteran las dinámicas de fluidos y la energía que esto
genera. Si bien este tipo de evaluaciones se pueden realizar con resonancia 3D,
ésta no siempre se encuentra disponible para la práctica de la
rutina. Por otro lado, existen otros métodos similares de
análisis de flujo intracardiaco, pero requieren el uso de contraste, son
dependientes de ángulo o solo se pueden usar por medio de ultrasonografía
transesofágica. (1)
Hasta hace un tiempo, la evaluación de la
dinámica de fluidos con los ecógrafos convencionales se realizaba
con la herramienta de Doppler espectral y color. Sin
embargo, estos métodos presentan la limitación del
análisis únicamente de la velocidad paralela a la dirección
de haz de ultrasonido, los restantes componentes del complejo análisis
de los flujos intracavitarios, no eran factibles de
evaluar por esta modalidad. (1)
Ahora bien, para comprender este tipo de tecnología
es conveniente realizar una revisión de algunos conceptos vinculados a
la dinámica de fluidos, campos vectoriales y escalares.
Al momento de profundizar la evaluación de los
flujos intracardíacos, por evaluación ecocardiográfica con transductor transtorácico,
podemos incorporar un mapa vectorial del flujo sanguíneo y observar que
dentro de la cavidad cardíaca recorre más de una
dirección.
Como vemos en la Figura 1, la
sangre al ingresar al ventrículo izquierdo y pasar por la válvula
mitral genera un anillo de vórtices en que, si los seleccionamos y
analizamos en el plano bidimensional, veremos que algunos giran en sentido de
las agujas del reloj y otros en el contrario. (1)
Fig. 1. Mapeo del campo de vectores, que destaca el diferente comportamiento
rotacional de los vórtices anterior y posterior
En el caso descrito, los vórtices giran en
sentido antihorario en el espacio comprendido entre
la valva posterior de la válvula mitral y la pared posterior del
ventrículo izquierdo. Por otro lado, a nivel del tracto de salida y en
mayor magnitud, se observan vórtices con giro en sentido horario.
Para comprender este fenómeno, nos parece
adecuado, a continuación, definir algunos conceptos centrales:
Vórtices: magnitud
física empleada en mecánica de fluidos útil para la
cuantificación de la rotación, dado por un vector rotacional. (2)
Dirección de rotación y velocidad
angular: si un objeto
está rotando en dos dimensiones, es posible describir completamente la
rotación con la velocidad angular. Una velocidad angular positiva indica
que la rotación es en sentido contrario de las manecillas del reloj
mientras un número negativo indica una rotación en el sentido de
las manecillas del reloj. (2)
No obstante, para el flujo intracardíaco,
la situación es un tanto más compleja. Necesitamos representar
tanto la velocidad angular como la dirección en el espacio de tres
dimensiones en el que el flujo sanguíneo está rotando. Para lograr
esto, la rotación en tres dimensiones normalmente se describe usando un
vector rotacional donde es representada tanto la magnitud como la
dirección del vórtice. Para evaluar la dirección del
vórtice, de manera sencilla, utilizamos la llamada “regla de la mano
derecha”. ¿En qué consiste? Se doblan los dedos de la mano derecha en
la dirección de la rotación y se extiende el dedo pulgar. El
vector que representa esta rotación en tres dimensiones está, por
definición, orientado en dirección de dicho dedo. (2)
Otro punto importante para tener en cuenta es
cómo se genera un mapa de vectores de velocidad. Esta técnica
deriva de la utilización de dos modos, que en los últimos
años han sido de gran utilidad, dentro de la evaluación ecocardiográfica: el Doppler
Color y la evaluación de la deformación del VI por speckle tracking. Como se mencionó
anteriormente, el Doppler color solo nos provee la
velocidad paralela a los ases del ultrasonido y, por otro lado, podemos obtener
de las técnicas de speckle tracking,
las velocidades transversales del miocardio del VI. (3)
Es decir que la velocidad y la trayectoria de la
sangre dentro del ventrículo izquierdo pueden ser representadas por
medio de los vectores de la velocidad transversal del miocardio, como la
velocidad longitudinal del flujo sanguíneo a través del modo
color.
Otro punto para destacar, como se ve en la Figura 2 es que, teniendo la información de los
vectores de velocidad de flujo, también se puede representar mediante
un mapa de parametrización la magnitud y la dirección de los
vórtices generados en un ciclo cardíaco mediante un mapa de
color. (4) En dicho mapa, por convención,
el color azul representa a los vórtices que giran a favor de las agujas
del reloj, y el rojo a los que giran en forma contraria
Fig. 2. A la izquierda (A), mapa del campo vectorial de vórtices
generados en el VI. A la derecha (B), mapa de parametrización de la magnitud
y dirección de los vórtices
Además, gracias a los vectores de velocidad de
flujo, y los valores de densidad y viscosidad de la sangre, podemos
representar un tercer mapa de la energía cinética que permite
estudiar los mayores niveles de energía que se generan en el VI,
representados en color rojo. En un paciente sano los mayores niveles de
energía, directamente proporcional a la variación de velocidad,
se encuentran en el tracto de salida del ventrículo izquierdo. En la
miocardiopatía dilatada, el análisis de la energía
cinética muestra que los niveles de energía más altos se
encuentran lejos del tracto de salida del ventrículo izquierdo, al nivel
del ápice ventricular. Entonces, al conocer la energía
cinética, podemos evaluar la disipación de energía. Esta
variable ha sido de gran utilidad para monitorear personas sanas y enfermas, y
se demuestra que pacientes con miocardiopatías dilatadas presentaron
menores valores de pérdida de energía en comparación con no
enfermos Figura 3. (4)
Fig. 3. Los paneles A y D proporcionan un ejemplo de representación
del mapa de datos de vector de velocidad de flujo, en el que un campo de vector
de velocidad 2D se representa como vectores superpuestos en el CFM (Color Flow Mode) tradicional. Los
paneles B y E muestran un mapa paramétrico de circulación, en el
que los vórtices se representan como regiones compactas coloreadas en
azul (la rotación del vórtice es en sentido horario) o rojo (La
rotación del vórtice es en sentido antihorario).
Los paneles C y F proporcionan representaciones de mapas de energía
cinética
Probablemente, donde más experiencia
clínica se tiene con esta técnica es en el deterioro de la
función sistólica del ventrículo izquierdo.
Un interesante trabajo presentado por el grupo de la
Universidad de Padua encabezado y dirigido por el Dr. Donato Mele pudo mostrar las diferencias presentes en la
dinámica de flujo intracavitario entre
personas sanas y pacientes portadores de insuficiencia cardíaca. (5) El estudio reveló que eran reproducibles las
diferencias presentes en los distintos parámetros de evaluación
de dinámica de flujos intracavitarios. Por lo
tanto, plantea un sostén científico relevante para considerar
esta herramienta de alta utilidad.
Los diversos escenarios clínicos en que la
geometría anatómica puede afectarse es probable que impacten en
la dinámica de los fluidos. Un ejemplo lo aportan la enfermedad
coronaria y el infarto agudo de miocardio transmural:
aquí se puede tener presente la extensión del infarto y la
función sistólica del ventrículo izquierdo. En
consecuencia, con estas variable, se ha podido
demostrar que existe relación entre la extensión del evento
isquémico, la disfunción regional y la función
sistólica del ventrículo izquierdo con la turbulencia intraventricular y la fluctuación y
disipación de la energía cinética, fenómeno que
marca una diferencia relevante en el análisis e interpretación de
las consecuencias y complicaciones de estos eventos. (6)
La enfermedad valvular, así como el reemplazo
valvular, también han sido evaluados con esta tecnología, y se
han demostrado los cambios en el sentido de giro de los vórtices en las
válvulas mecánicas bivalvas. Los parámetros de disipación
de energía cinética son mayores en los pacientes portadores de
reemplazo valvular en comparación con individuos sanos. (7)
La respuesta a la resincronización
cardiaca (8) la miocardiopatía
hipertrófica, (9-11) la fibrilación
auricular (12) y la detección de trombos
apicales (6) fueron, también, analizados
mediante esta tecnología, que ofrece un giro innovador a la
explicación anatomofisiológica de la
patología cardiovascular.
Una vez más, la conjunción del avance de
la tecnología con la cardiología permite demostrar que la labor
en forma conjunta define un rumbo en donde el destino es optimizar el
diagnóstico del paciente.
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Edición, Mc Graw Hill, Madrid, 1991.
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