La letra del compositor Julio Numhauser, interpretada en forma maravillosa por Mercedes Sosa, nos dice que las personas, las cosas y el mundo van cambiando con el tiempo; todo puede cambiar menos el amor por el país natal. En Argentina, de alguna manera, se repite esta manifestación poética. Ocurren permanentes y vertiginosos cambios, pero la historia y las nefastas consecuencias del infarto se mantienen inalterables. No hay cambios, todo inexorablemente es igual.
Corroboran esta afirmación los resultados del registro ARGEN-IAM-ST, en una línea temporal de 10 años ininterrumpidos, donde el dato más impactante fue la alta mortalidad intrahospitalaria, persistente y sin modificaciones a través de una década. (1)
Si nos remontamos a experiencias anteriores, año 2010, en un registro de 705 pacientes con IAMCEST que ingresan en centros con residencia médica, también la mortalidad fue similar, cercana al 8%. (2)
Los registros internacionales comparables en tiempos y porcentaje de reperfusión con los datos nacionales evidencian una mortalidad menor, entre 4,4%, y 5,6%, inclusive en países más cercanos socioculturalmente de Latinoamérica. (3-5)
Este drama epidemiológico que se presenta en Argentina es aún mayor que el que se evidencia en los registros, donde los datos son de instituciones con formación académica; lamentablemente se dispone de escasos relevamientos desde una mirada poblacional. (6,7)
El dilema es interpretar por qué con una elevada tasa de reperfusión, y con tiempos intrahospitalarios aceptables, no hay impacto en la mortalidad.
En general, los motivos que ocasionan este problema son múltiples, y se pueden atribuir a factores como la falta de recursos hospitalarios, menor disponibilidad de salas de hemodinamia en las regiones de menores recursos, un personal desentrenado y desmotivado.
Entre los principales, los autores señalan "el elevado tiempo de consulta, con una demora al menos 50 % mayor a otros registros".
En el análisis el tiempo total de isquemia, desde el inicio de los síntomas hasta el inflado del balón, se asoció de forma independiente con la mortalidad intrahospitalaria por todas las causas.
En otro registro el riesgo de mortalidad para aquellos con un tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el inflado del balón ≥361 minutos aumenta un 50% en comparación con aquellos con un tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el inflado del balón ≤120 minutos. (8)
También, la alta frecuencia de insuficiencia cardíaca tiene relación con mayor grado de lesión miocárdica por la prolongación del tiempo de isquemia. (9,10)
Esta realidad es una manifestación clara del deterioro del sistema de salud nacional, en realidad del no sistema. Dista de la definición de la OMS: "un sistema de salud es el conjunto de organizaciones, instituciones, recursos y personas cuyo objetivo primordial es mejorar, mantener o restaurar la salud de la población. Abarca desde servicios médicos (hospitales, clínicas) hasta acciones comunitarias, políticas de salud, financiación y personal sanitario". (11)
Hay acuerdo acerca de que la garantía de la salud de la población excede con mucho las acciones directas del sector salud y que es el Estado en su totalidad el que debe ser garante de la salud, a través de sus políticas integrales. (12)
Esto resalta la importancia de implementar redes de atención más eficientes en los países con recursos limitados y de priorizar políticas de salud que garanticen un acceso equitativo y oportuno a estrategias de reperfusión de alta calidad. (13)
Hoy más que nunca resuena la frase "¡Argentinos, a las cosas!" pronunciada por el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, con el objetivo de instar a los argentinos a dejar de lado la autocomplacencia, el narcisismo y los conflictos personales para enfocarse en el desarrollo objetivo y real del país. (14)
Declaración de conflicto de intereses
El autor declara que no tiene conflicto de intereses. (Véane formulariosde conflicto de intereses del auÂtor en la Web).
