CARTAS DE LECTORES
Cuando el cerebro también entra en quirófano

When the Brain Also Enters the Operating Room

  • GUSTAVO L. ESCALADA LESME, 1 FACC, FSIAC ORCID logo 
  • SERGIO DANIEL CABRAL, 2 ORCID logo 
  • 1 Jefe del Servicio de Cardiología Clínica del Gran Hospital Nacional de Itauguá, Itauguá. Paraguay.
  • 2 Servicio de cardiocirugía, Hospital Central del Instituto de Prevención Social. Asunción. Paraguay.
 
 

El delirium postoperatorio constituye una de las complicaciones más frecuentes, complejas y, paradójicamente, menos integradas al razonamiento clínico cotidiano en la cirugía cardiovascular. Lejos de representar un fenómeno transitorio o meramente conductual, su aparición se asocia de manera consistente con mayor mortalidad, prolongación de la internación, incremento de costos sanitarios, deterioro funcional persistente y declinación cognitiva a largo plazo. (1) A pesar de ello, aún suele interpretarse como un epifenómeno del estrés quirúrgico, más tolerado que anticipado, más tratado que prevenido.

En este contexto, el trabajo de Crippa y cols., basado en el registro nacional ARGEN-CCV, aporta evidencia local sólida sobre la incidencia del delirium postoperatorio y sus predictores independientes en pacientes sometidos a cirugía cardiovascular. (2) La identificación de variables como la enfermedad coronaria previa, la sepsis postoperatoria, la fibrilación auricular y la asistencia respiratoria mecánica prolongada permite avanzar desde la descripción epidemiológica hacia una estratificación de riesgo clínicamente relevante, con implicancias directas para la práctica diaria.

Más allá de los hallazgos específicos, el valor conceptual del estudio reside en reforzar una mirada integradora del delirium como expresión de vulnerabilidad sistémica. El cerebro, al igual que el corazón o el riñón, responde al trauma quirúrgico mediante mecanismos biológicos que incluyen inflamación sistémica, disfunción endotelial, alteraciones de la perfusión cerebral, activación neurohormonal y pérdida de reserva cognitiva. (3). En este sentido, la cirugía cardiovascular puede entenderse como un verdadero "test de estrés biológico", capaz de revelar fragilidades previamente compensadas.

La asociación entre delirium, sepsis y fibrilación auricular postoperatoria no resulta casual. Estos eventos comparten un sustrato inflamatorio y hemodinámico común, con impacto directo sobre la autorregulación cerebral. Del mismo modo, la necesidad de ventilación mecánica prolongada no solo expresa mayor gravedad clínica, sino también una exposición sostenida a sedantes, analgesia compleja y disrupción del ciclo sueño-vigilia, factores centrales en la fisiopatología del delirium. (4)

Desde una perspectiva clínica, este trabajo interpela al equipo tratante a ampliar el foco del cuidado perioperatorio. Identificar tempranamente a los pacientes de alto riesgo obliga a incorporar estrategias preventivas multimodales que incluyan optimización hemodinámica, control riguroso de infecciones, manejo protocolizado de la ventilación, evaluación sistemática de la fragilidad y monitoreo cognitivo estructurado. (4)

En definitiva, el estudio de Crippa y cols. nos recuerda una verdad incómoda pero necesaria. En la cirugía cardiovascular contemporánea, el éxito técnico ya no se mide solo por la permeabilidad de un injerto o la corrección de una válvula. El cerebro también entra en quirófano. Y cuando el delirium aparece, no señala un accidente aislado, sino el punto de encuentro entre biología, vulnerabilidad y límites del modelo asistencial. (2,5) Escucharlo a tiempo no es un gesto académico. Es una forma más profunda de cuidar al paciente.

Consideraciones éticas

No aplica.

Declaración de conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses. (Véanse formularios de conflicto de intereses de los au- tores en la Web).

   

BIBLIOGRAFÍA

1. Inouye SK, Westendorp RGJ, Saczynski JS. Delirium in elderly people. Lancet 2014;383:911-22. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(13)60688-1

2. Crippa DA, Tresenza GA, Antonioli M, Lerech ED, Gagliardi J, D'Imperio HA. Delirium postoperatorio en cirugía cardiovascular: análisis de factores predictores a partir del registro nacional ARGEN-CCV. Rev Argent Cardiol 2025;93:419-26. https://doi.org/10.7775/rac.es.v93.i6.20949

3. Berger M, Terrando N, Smith SK, Browndyke JN, Newman MF, Mathew JP. Neurocognitive function after cardiac surgery: from phenotypes to mechanisms. Anesthesiology 2018;129:829-51. https://doi.org/10.1097/ALN.0000000000002194

4. Van den Boogaard M, Pickkers P, Slooter AJC, Kuiper MA, Spronk PE, van der Voort PH, et al. Development and validation of PREDELIRIC. BMJ 2012;344:e420. https://doi.org/10.1136/bmj.e420

5. Rudolph JL, Inouye SK, Jones RN, Yang FM, Fong TG, Levkoff SE, et al. Delirium: an independent predictor of functional decline after cardiac surgery. Circulation 2009;119:229-236. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.108.795260

 
 

RESPUESTA DE LOS AUTORES

Agradecemos profundamente los comentarios de los Dres. Escalada Lesme y Cabral sobre nuestro artículo "Delirium postoperatorio en cirugía cardiovascular: análisis de factores predictores a partir del registro nacional ARGEN-CCV", así como la cuidadosa lectura y la reflexión clínica que aportan en su carta. Coincidimos plenamente en que el delirium postoperatorio constituye una complicación de enorme relevancia en cirugía cardiovascular, no solo por su frecuencia, sino también por su impacto sobre la evolución clínica, la recuperación funcional, la duración de la internación y el pronóstico a mediano y largo plazo.

Tal como señalan los autores de la carta, uno de los aportes centrales de nuestro estudio fue identificar factores asociados con clara utilidad clínica, entre ellos la enfermedad coronaria previa, la sepsis postoperatoria, la fibrilación auricular y la ventilación mecánica prolongada. Consideramos que estos hallazgos, obtenidos a partir de un registro nacional, contribuyen a una mejor estratificación del riesgo y refuerzan la necesidad de una vigilancia más sistemática en el perioperatorio. En esta línea, coincidimos en la importancia de promover estrategias multimodales de prevención y monitoreo, con especial atención a los factores modificables del postoperatorio.

Asimismo, compartimos la valoración del delirium no como un fenómeno aislado, sino como la expresión de una mayor vulnerabilidad biológica en pacientes sometidos a cirugía cardiovascular. En ese sentido, su reconocimiento precoz y la implementación de estrategias preventivas multimodales representan aspectos centrales del cuidado integral.

Agradecemos nuevamente a los Dres. Escalada Lesme y Cabral por enriquecer la discusión de nuestro trabajo y por jerarquizar un problema clínico que merece creciente atención en la práctica cotidiana.

Los autores

 
 

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