La nefropatía inducida por contraste (NIC) continúa siendo una complicación relevante en la angioplastia coronaria, particularmente en pacientes añosos, diabéticos o con enfermedad renal crónica preexistente. (1,2) La evidencia acumulada demuestra una relación directa y dosis-dependiente entre el volumen de contraste administrado y el riesgo de injuria renal aguda, con impacto en la duración de la internación y en el pronóstico clínico, especialmente en subgrupos de alto riesgo. (1-3) En este contexto, el volumen total de contraste ha dejado de ser un parámetro meramente técnico para convertirse en una variable clínica relevante, susceptible de ser monitoreada y optimizada durante los procedimientos percutáneos. (2,3)
En los últimos años, distintas estrategias han sido desarrolladas con el objetivo de reducir la carga de contraste durante la intervención coronaria percutánea. La angioplastia con bajo contraste, el uso sistemático de imagen intravascular y la incorporación de soft-wares de navegación y planificación han demostrado ser herramientas eficaces para disminuir inyecciones innecesarias y optimizar la toma de decisiones durante el procedimiento. (4) Asimismo, desde una perspectiva institucional, el uso excesivo de contraste se asocia a un aumento de los costos directos en materiales y de los costos indirectos derivados de complicaciones renales, prolongación de la estadía hospitalaria y necesidad de estudios complementarios, con un impacto negativo en la eficiencia del sistema de salud. (2,3)
En este marco, Abud y colaboradores evalúan el impacto del Dynamic Coronary Roadmap (DCR) como herramienta para reducir el volumen total de contraste durante la angioplastia coronaria. Se trata de un estudio observacional, retrospectivo y unicéntrico que incluyó 480 pacientes, que comparó procedimientos guiados por DCR frente a angiografía convencional. Los autores demostraron una reducción significativa del volumen de contraste total y del utilizado específicamente durante la angioplastia, sin diferencias en la dosis de radiación ni en la variación de creatinina sérica entre ambos grupos. (5)
El trabajo aporta evidencia local relevante y refuerza el concepto de que la incorporación de herramientas de navegación puede contribuir a una utilización más racional del contraste, fundamentalmente mediante la reducción de inyecciones redundantes y mejorar la planificación del procedimiento. No obstante, desde un análisis constructivo, es importante contextualizar estos hallazgos. La reducción absoluta de contraste observada (del orden de 20-30 mL), si bien estadísticamente significativa, no se tradujo en cambios clínicos medibles, ni en descensos de creatinina ni en reducción de eventos renales. Además, se trata de un estudio unicéntrico realizado en un centro con operadores altamente experimentados, donde los volúmenes basales de contraste ya son bajos, lo que podría limitar la magnitud del beneficio incremental del DCR.
En síntesis, el Dynamic Coronary Roadmap se presenta como una herramienta útil dentro de una estrategia integral orientada a la reducción del contraste, especialmente en pacientes de mayor riesgo. El estudio de Abud y cols. contribuye de manera valiosa a esta línea de investigación y abre la puerta a futuros trabajos multicéntricos que permitan definir mejor su impacto clínico en poblaciones seleccionadas.
Consideraciones éticas
No aplica
Declaración de conflicto de intereses
El autor declara no tener conflicto de intereses.
(Véase formulario de conflictos de interés del autor en la Web).
