INTRODUCCIÓN

La rehabilitación cardiovascular (RCV) es una intervención de eficacia demostrada dentro del continuo asistencial de la prevención secundaria cardiovascular y el control de los factores de riesgo, con impacto en la reducción de la mortalidad y de las reinternaciones. Los pacientes que adhieren a estos programas mejoran su capacidad funcional y su calidad de vida, incrementan su capacidad para trabajar y/o mantenerse activos, alcanzan mayor autonomía y, en consecuencia, reducen la necesidad de cuidados especiales, la discapacidad y la pérdida de productividad social, ello expresado en menor ausentismo laboral, menor costo social y mayor participación económica. (1-5) A pesar de estos beneficios, la implementación de los programas de RCV presenta una marcada heterogeneidad en su desarrollo y disponibilidad a nivel global, condicionada por factores económicos, organizacionales y de acceso a la atención. (6-8)

En este contexto, el Consejo de Cardiología del Ejercicio de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), en conjunto con el Área de Políticas de Salud y con la coordinación metodológica y el análisis estadístico del Área de Investigación, se propuso realizar un relevamiento actualizado de los centros de RCV del país. Esta iniciativa, denominada Registro Nacional de Centros de Rehabilitación Cardiovascular (RENACER-CV), tuvo como objetivo describir las características organizativas, la cobertura geográfica, los recursos humanos, las modalidades de atención y el equipamiento de los centros de RCV, así como identificar oportunidades de mejora y desarrollo regional.

MATERIAL Y MÉTODOS

En primer lugar, se relevó la existencia de centros de RCV en el país, tomando como punto de partida el relevamiento previo realizado por el Consejo de Cardiología del Ejercicio de la SAC en 2019, complementado con la consulta a cardiólogos de cada provincia. A los fines del presente registro, se definió como centro de RCV a toda institución pública o privada que declarara ofrecer programas estructurados de RCV basados en ejercicio físico supervisado, con la participación de al menos un profesional de la salud, y destinados a pacientes con enfermedad cardiovascular en cualquiera de sus fases evolutivas. En una etapa inicial del relevamiento, se priorizó la identificación de centros que contaran con un referente o director médico responsable del programa. Posteriormente, y con el objetivo de lograr una caracterización más exhaustiva de la oferta real de RCV a nivel nacional, se amplió el criterio de inclusión para incorporar centros coordinados por profesionales de kinesiología u otras disciplinas afines, aunque desarrollaran exclusivamente programas de fase IV. La inclusión en el registro no implicó la verificación externa del cumplimiento de criterios formales de acreditación ni de estándares internacionales, y la información relevada se basó en el autorreporte de los centros participantes.

Posteriormente, se llevó a cabo un estudio descriptivo de corte transversal mediante una encuesta estructurada enviada a los referentes institucionales de los centros de todo el país entre julio y agosto de 2025. El cuestionario incluyó interrogantes orientados a explorar las características institucionales, la cobertura geográfica y la distribución regional, el recurso humano disponible (profesionales médicos, kinesiólogos, profesores de educación física, técnicos, personal de enfermería, nutricionistas y especialistas en salud mental, entre otros), los tipos de programas ofrecidos (fase I o intrahospitalaria: movilización temprana; fase II: rehabilitación supervisada; fase III: transición o mantenimiento supervisado; fase IV: mantenimiento a largo plazo, que comienza una vez finalizadas las fases supervisadas), las modalidades de atención, el volumen de pacientes atendidos, las patologías prevalentes, así como el equipamiento y las herramientas de evaluación funcional.

Los datos fueron analizados por el Área de Investigación de la SAC mediante estadística descriptiva, incluyendo frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central.

RESULTADOS

Se identificaron 74 centros en todo el territorio argentino. Se recibieron 59 respuestas completas provenientes de centros públicos y privados, distribuidos de la siguiente manera: Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires 69,4 % (41 centros), Región Centro 10,1 % (6 centros), Región Cuyo 6,7 % (4 centros), Región Patagónica 6,7 % (4 centros), Región NOA (noroeste argentino) 5 % (3 centros) y Región NEA (noreste argentino) 1,7 % (1 centro). (Figura 1)

Fig. 1

Distribución del número de centros de RCV por provincia. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: barrios de Villa del Parque, Recoleta (3), Parque Chas, Caballito (3), Monserrat, Palermo (4), Balvanera, Belgrano (2); Provincia de Buenos Aires: Cañuelas, Ramos Mejía, El Palomar, Lomas de Zamora, Pergamino, Tigre, San Nicolás, Adrogué, Bahía Blanca (2), San Bernardo, Morón, Quilmes, La Matanza, Luján, Chivilcoy, Lanús, La Plata (2), Villa Bosch, Laprida, Ensenada, Berisso, Olavarría, San Justo; Catamarca: San Fernando del Valle; Córdoba: Villa María y Córdoba capital; Corrientes: Ciudad de Corrientes; Entre Ríos: Paraná; Mendoza: San Rafael; Rio Negro: Bariloche San Luis: Merlo; Santa Cruz: El Calafate; Santa Fe: Rafaela, Rosario (2); Tucumán: San Miguel de Tucumán;Tierra del Fuego: Ushuaia.

Fig. 1

El 84,7 % de los centros contaba con supervisión médica permanente durante las sesiones y el 59,3 % disponía de kinesiólogos especializados en RCV. Entre otros profesionales frecuentemente integrados a los equipos se incluyeron profesores de educación física (61 %), nutricionistas (55,9 %), psicólogos (37,2 %), personal de enfermería (22 %) y técnicos en prácticas cardiológicas (22 %).

En relación con las fases de rehabilitación, el 79,6 % de los centros (n=47) desarrollan programas de fase II, el 93,2 % (n=55) de fase III, y de los centros que poseen internación (n=30), el 56 % (n=17) realiza programas de fase I hospitalaria.

Durante el período de aislamiento por COVID-19, el 35,6 % de los centros (n=21) implementó sesiones de RCV en modalidad virtual. Al momento del relevamiento, el 13,5 % (n=8) de los centros reportó la implementación de modalidades de tele-rehabilitación.

El número promedio anual de pacientes ingresados a programas de RCV fue de 278, con una marcada variabilidad entre centros (rango: 4-4500).

Las patologías más frecuentemente atendidas, expresadas como porcentaje de centros que reportaron incluirlas dentro de sus programas, fueron la enfermedad coronaria (96,6 %), la insuficiencia cardíaca (94,9 %), el posoperatorio de cirugías valvulares (89,8 %), los pacientes con dispositivos implantables (72,8 %) y la enfermedad vascular periférica (69,4 %).

En relación con la cobertura del servicio, de los 59 centros relevados, el 54,2 % presenta un sistema de cobertura mixto. Dentro de este grupo, el 44,1 % son centros privados, financiados mediante obras sociales, medicina prepaga y aportes particulares, mientras que el 10,2 % corresponde a centros públicos que, además del financiamiento estatal, reciben aportes de obras sociales y prepagas. Además, el 18,6 % de los centros depende, exclusivamente, del sistema de salud pública, otro 18.6 % recibe, únicamente, aportes particulares de los pacientes, el 5,1 % corresponde a instituciones pertenecientes a obras sociales sindicales, y el 3.4 % de los centros no aportó información al respecto.

La mayoría de los centros reportó realizar evaluaciones clínicas estructuradas, destacándose el manejo de factores de riesgo cardiovascular (93,2 %), la entrevista de admisión (89,8 %) y la prueba de esfuerzo (88,1 %). Las evaluaciones funcionales y nutricionales estuvieron disponibles en aproximadamente dos tercios de los centros, mientras que la medición directa del consumo de oxígeno fue poco frecuente (22 %). (Figura 2)

Fig. 2

Prácticas y estrategias de seguimiento implementadas. Los valores se expresan como porcentaje de centros que reportaron implementar cada práctica.

Fig. 2

FRCV: factores de riesgo cardiovascular; VO2: consumo de oxígeno

Las intervenciones educativas y recreativas complementarias presentaron una menor implementación. Entre ellas, las más frecuentemente reportadas fueron los deportes y la meditación (16,9 %), seguidas por el yoga (13,5 %). En contraste, prácticas como el tai chi y la cocina saludable mostraron una adopción considerablemente menor (3,4 % y 6,8 %, respectivamente).

El 56 % de los centros (n=33) considera que es imprescindible contar con una prueba de esfuerzo (con o sin imágenes) para comenzar las sesiones de ejercicio.

DISCUSIÓN

Los resultados del registro RENACER-CV reflejan una realidad consistente con la descrita en relevamientos previos, tanto nacionales como internacionales: la RCV se consolida como una estrategia esencial y costo-efectiva dentro del continuo de cuidados cardiovasculares, aunque persisten brechas relevantes en su implementación y accesibilidad. (9-11) La evidencia acumulada demuestra de forma robusta que los programas de RCV reducen la mortalidad, mejoran la capacidad funcional y optimizan la calidad de vida en pacientes con enfermedad cardiovascular, (12-14) hallazgos confirmados por metaanálisis contemporáneos incluso en la era actual de terapias farmacológicas e intervencionistas avanzadas. (15) En concordancia, las guías internacionales de prevención cardiovascular otorgan una recomendación de clase I para la participación en programas estructurados de RCV. (16,17)

A diferencia de relevamientos nacionales previos, el RENACER-CV aporta una actualización integral del estado de la RCV en Argentina en el escenario postpandemia, incorporando por primera vez información sistematizada sobre la implementación de modalidades de telerehabilitación y modelos híbridos de atención. Asimismo, el registro profundiza la caracterización de los esquemas de cobertura y financiamiento, así como de los recursos humanos y prácticas efectivamente disponibles en los centros, aspectos de particular relevancia para la planificación sanitaria. Estos elementos permiten no sólo describir la disponibilidad de programas de RCV, sino también identificar brechas organizacionales y oportunidades concretas de mejora en un contexto dinámico y cambiante.

Al igual que lo observado en otros países de ingresos bajos y medianos, el registro evidencia en Argentina una distribución geográfica marcadamente desigual de los centros de RCV, con una fuerte concentración en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El resto del país presenta una oferta significativamente menor, con varias jurisdicciones sin programas formales registrados, lo que pone de manifiesto una inequidad territorial que limita el acceso efectivo a esta intervención, tal como ha sido señalado en informes latinoamericanos previos. (18,19) La caracterización según el tamaño poblacional del área de influencia refuerza esta observación (Figura 3). La gran mayoría de los centros (84,7 %) se localizan en ciudades de más de 100 000 habitantes, lo que confirma que la RCV continúa siendo una prestación fuertemente asociada a entornos urbanos, con mayor infraestructura sanitaria y disponibilidad de recursos humanos especializados. En contraste, la presencia de centros en municipios pequeños o contextos rurales es mínima, lo que representa una barrera estructural relevante para amplios sectores de la población. De hecho, solo 1,7 % de los centros se localizan en municipios de menos de 10 000 habitantes, y el porcentaje total en áreas de menos de 50 000 habitantes no supera el 12 %).

Fig. 3

Proporción de centros de RCV según habitantes

Fig. 3

CABA:Ciudad autónoma de Buenos Aires

La distancia geográfica, la dificultad para el traslado y la menor oferta de servicios cercanos afectan negativamente la continuidad del tratamiento, la adherencia y, en última instancia, los resultados clínicos.

Este escenario no es exclusivo de Argentina. En Brasil, estudios nacionales han documentado una marcada heterogeneidad regional, con concentración de centros en áreas urbanas y un déficit pronunciado en las regiones Norte y Nordeste. (20,21) En Colombia, se ha descrito un panorama similar, con predominio de programas en grandes ciudades y brechas persistentes en zonas rurales e intermedias. (22) En Chile, si bien se observan avances en la integración de la RCV dentro del sistema público, persisten desafíos organizativos y de cobertura territorial. (23) Estas tendencias han sido destacadas en revisiones regionales que identifican como obstáculos comunes el financiamiento insuficiente, la inequidad territorial y la falta de estandarización de procesos. (18)

A las barreras geográficas se suman limitaciones económicas y de cobertura sanitaria, que emergen como un factor adicional de inequidad. Los datos del registro señalan que la falta de cobertura médica constituye una de las principales causas que limitan la participación en programas de RCV. Los pacientes que cuentan con obra social, prepaga o recursos para afrontar los costos de manera particular presentan mayor posibilidad de acceso, mientras que la oferta de programas dentro del sistema público resulta insuficiente para cubrir la demanda de la población que depende exclusivamente de este subsistema. Esta situación refuerza el carácter inequitativo del acceso a la RCV y subraya la necesidad de políticas sanitarias orientadas a fortalecer la provisión pública y los mecanismos de financiamiento.

Otro aspecto relevante identificado por RENACERCV es la heterogeneidad en la dotación de recursos humanos, el equipamiento y las modalidades de trabajo de los centros. Si bien una proporción considerable cumple con estándares internacionales básicos, se observa una menor integración de componentes psicosociales y nutricionales, aspectos fundamentales para una RCV verdaderamente multidisciplinaria y centrada en el paciente. Este hallazgo coincide con lo descrito en otros relevamientos regionales y señala un área concreta de mejora. (18)

En este contexto, la adopción progresiva de modalidades híbridas y de telerehabilitación emerge como una oportunidad estratégica. Si bien su implementación actual es aún limitada, la experiencia durante la pandemia y la evidencia internacional sugieren que estos modelos pueden contribuir a mejorar la accesibilidad, la adherencia y la eficiencia del sistema, particularmente en países con amplia extensión territorial y marcada heterogeneidad poblacional. (24-27)

Desde la perspectiva de la planificación sanitaria, los hallazgos del RENACER-CV aportan información estratégica para orientar decisiones de política pública y gestión del sistema de salud. La concentración geográfica de los centros, la heterogeneidad en la cobertura y la limitada disponibilidad de programas en regiones de menor densidad poblacional señalan la necesidad de priorizar la expansión de la RCV dentro del sistema público y de promover mecanismos de financiamiento que garanticen un acceso equitativo. Asimismo, la caracterización de los recursos disponibles permite orientar la definición de estándares mínimos de calidad y procesos de acreditación. En este escenario, tal como se abordó previamente, el fortalecimiento de modelos híbridos y de telerehabilitación surge como una estrategia viable para reducir barreras geográficas y optimizar el uso de recursos. El desarrollo de una red nacional articulada de RCV, integrada a los distintos subsistemas de salud, podría contribuir de manera sustantiva a mejorar los resultados cardiovasculares y la eficiencia del sistema. (28)

Limitaciones del estudio

Cabe destacar que un porcentaje reducido de centros, identificados a través de otras sociedades científicas de cardiología, declinó su participación en la encuesta, lo que constituye una limitación para la representatividad completa del universo de instituciones; en este sentido, la participación voluntaria y la menor inclusión de instituciones no afiliadas a la SAC podrían haber generado sesgos de selección, que deben considerarse al interpretar los resultados.

Consideraciones éticas

El presente estudio se desarrolló conforme a los principios éticos de la Declaración de Helsinki (29) y sus modificaciones posteriores. Se trató de un estudio observacional, descriptivo y transversal, basado en una encuesta institucional, sin recolección de datos clínicos individuales ni información identificatoria de pacientes. Por tal motivo, no fue necesaria la obtención de consentimiento informado individual. La participación de los centros fue voluntaria y los datos fueron analizados de manera agregada, garantizando la confidencialidad de la información. El protocolo fue evaluado y aprobado por el Área de Investigación de la Sociedad Argentina de Cardiología.

CONCLUSIÓN

El registro RENACER-CV permitió obtener una visión actualizada y representativa de la disponibilidad de RCV en Argentina, identificando patrones regionales, desigualdades territoriales y aspectos organizacionales relevantes para la planificación sanitaria.

La articulación progresiva de una red nacional de centros de RCV, la expansión de programas en regiones con menor cobertura y la consolidación de estrategias de telerehabilitación constituyen prioridades para los próximos años. El Consejo de Cardiología del Ejercicio junto con el Área de Políticas de Salud reafirman su compromiso con la promoción de políticas, estándares y acciones de formación profesional orientadas a mejorar la calidad y la equidad de la RCV en nuestro país, y con el impulso de redes de trabajo colaborativo con otras sociedades cardiológicas y actores del sistema de salud, como estrategia clave para favorecer un desarrollo integrado, sostenible y alineado con las recomendaciones internacionales.

Declaración de conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses.

(Véanse formularios de conflicto de intereses de los autores en la Web).