ARTÍCULO
BREVE
Limitaciones y virtudes del ensayo TRILUMINATE y del
nuevo concepto metodológico Win ratio, tasa de
vencedores
Limitations
and Virtues of the TRILUMINATE Trial and the Win Ratio, a New Methodological
Concept
Carlos TajerMTSAC, Juan Mariano Statti, Mariano Adamowski,
Mariano de AbreuMTSAC,
Javier MarianiMTSAC,
Hospital El Cruce Nestor Kirchner, Florencio Varela, Provincia de Buenos
Aires.
Rev
Argent Cardiol 2023;91:153-155.
http://dx.doi.org/10.7775/rac.v91.i2.20616
En
el Congreso 2023 del American College of Cardiology se presentó el estudio TRILUMINATE, publicado en
forma simultánea en el New England Journal of Medicine, (1)
que evaluó con un diseño randomizado la utilidad de
un nuevo dispositivo para corregir la insuficiencia tricuspídea
grave. El punto final del ensayo era un combinado de muerte, reinternación por insuficiencia cardíaca y un puntaje de
calidad de vida. Se utilizó como método de análisis el win
ratio, una propuesta de Stuart Pocock en 2012, (2) aún poco conocida por
los profesionales. El trabajo se presenta como exitoso, con un win ratio (tasa de vencedores, cuyo
significado explicaremos en el curso de este artículo) de 1,48 (IC 95% 1,06 a
2,13), lo que indica que, en forma global, la intervención fue mejor en un 50%
que el control. La lectura crítica nos mostrará las limitaciones de esta
interpretación en el ensayo, y una mirada un poco más prudente de sus
resultados.
Partamos del problema médico: la insuficiencia tricuspídea
es una valvulopatía que en la mayor parte de los
casos acompaña a otras cardiopatías estructurales. Una de las grandes preguntas
frente a un paciente con esta disfunción es en qué medida, si pudiéramos corregirla,
modificaríamos su evolución y calidad de vida. De tal forma que, si la
intervención fuera eficaz en reducir la magnitud de la insuficiencia en forma
marcada, tendríamos información clave sobre el rol de la misma en la clínica
del paciente. Este estudio brinda una respuesta clara a la pregunta, aunque a
nuestro juicio no coincidente con la interpretación de los autores.
El segundo punto metodológico es la validez del punto final
elegido para configurar el win ratio o
tasa de ganadores. Conviene aquí una descripción conceptual y técnica de este
método.
En los estudios de duración breve, como la fase aguda del infarto,
obtenemos una tasa de eventos en cada grupo y podemos calcular en forma
confiable el riesgo relativo. Así, si la mortalidad en el grupo intervenido
resulta 8% y en el grupo control 10%, el riesgo relativo es 8/10 = 0,8, o lo
que es lo mismo, una reducción del 20% del evento. En los estudios de seguimiento
prolongado los eventos pueden transcurrir en momentos diferentes; no es lo
mismo la muerte en el primer mes que a los cinco años, aunque en el análisis
crudo a los cinco años ambos eventos se expresen con un paciente fallecido, lo
que requiere una corrección actuarial. Uno de los problemas en el análisis de
puntos combinados es que los métodos habituales utilizan el primer evento sin
priorizar si se trata de muerte u otros. La comparación se hace en forma
actuarial, es decir, ajustando los tiempos en los cuales se produce el evento,
y el análisis que permite estimar el riesgo relativo es el riesgo proporcional
de Cox, expresado como hazard ratio, que también
tiene limitaciones cuando el efecto no es constante a través del tiempo.
Pocock propuso en 2012 un
abordaje diferente para superar varias de estas limitaciones, el denominado win ratio o tasa de vencedores, que prioriza
al evento de muerte en forma jerárquica respecto de cualquier otro. El ejemplo
que publicó en el trabajo original era un estudio con un punto final combinado
de muerte y reinternación por insuficiencia cardíaca.
El win ratio propone un
análisis comparativo por pares de pacientes entre el grupo intervenido y el
grupo control. Pueden en este caso darse dos alternativas, que ejemplificamos a
través de un estudio de 100 pacientes por grupo.
Alternativa A: los pacientes son apareables
por criterios de riesgo en forma sencilla.
En ese caso haremos 100 comparaciones en forma jerárquica. El
primer evento será el más grave, en este caso mortalidad. ¿Quién es el
vencedor? Varias posibilidades sencillas.
1) No falleció ninguno del par: empate
2) Falleció uno del grupo control: es un vencedor del grupo
intervención (y viceversa)
3) Fallecieron ambos: el que fallece después es el vencedor.
Supongamos que con este análisis en 30 casos obtuvimos ganadores,
20 en el grupo intervención y 10 en el grupo control.
Continuamos con la comparación sobre el evento internación sobre
los restantes 70 casos, con los mismos criterios que en el anterior. Supongamos
que en otros 30 casos obtuvimos ganadores, 18 en el grupo intervención y 12 en
el grupo control.
El
win ratio se calcula comparando los
ganadores en cada grupo.
En
el ejemplo el grupo intervención suma 20 ganadores en mortalidad y 18 en
internaciones, un total de 38, y el grupo control 10 y 12 respectivamente,
total 22. Win ratio = 38/22 = 1,73, es
decir, 73% más ganadores en el grupo intervención. Los programas estadísticos
calculan el intervalo de confianza y nos dan la significación: win ratio 1,73 (IC 95% 1,05-3,1), p = 0,04.
Este cálculo puede efectuarse en la planilla adjunta. (apéndice)
https://gedic.files.wordpress.com/2023/03/calculador-win-ratio.xlsx.
Alternativa
B: no genera pares por riesgo, sino compara todos contra todos. Fue la aplicada
en este ensayo.
En
la mayoría de los estudios no es fácil adoptar criterios de apareamiento, que
podrían resultar subjetivos o erróneos, y se propone alternativamente comparar
cada paciente de un grupo con todos los pacientes del otro. Con 100 pacientes
en cada grupo tendríamos 100 × 100 comparaciones = 10 000 en total. El cálculo
del win ratio es similar pero el
análisis estadístico requiere un abordaje de mayor complejidad.
El
win ratio es reconocido por la FDA como método válido
para la evaluación y patentamiento de fármacos y
dispositivos, y se ha aplicado en estudios prospectivos con resultados sólidos.
(3,4)
El
empleo del Win ratio en el estudio TRILUMINATE
Los
autores aplicaron en forma prospectiva el diseño de análisis de pares no
apareados por características basales, incluso para el cálculo de la
muestra. Cada uno de los 175 pacientes de cada grupo fue comparado con cada
paciente del otro grupo. El total de comparaciones fue de 175 × 175 = 30 625.
El
punto final jerárquico combinado fue muerte, internación por insuficiencia
cardíaca y cambio de por lo menos 15 puntos en el score de calidad de
vida.
Primera
crítica conceptual: dado que el win ratio aporta un
punto por vencedor, es obvio que vencer en no fallecer o evitar internaciones
es mucho más relevante que vencer por puntos en un puntaje de calidad de vida
en un estudio abierto, es decir, donde los pacientes saben si han sido
intervenidos o no. Mucho más si los eventos no van en el mismo sentido, como
ocurrió en este ensayo.
Veamos
los resultados informados (Tabla):
el total final fue: vencedores, en el grupo intervención 11348, en el grupo
control 7643, empate 11638. La suma 11348 + 7643 + 11638 = 30625, es decir,
número total de comparaciones posible.
|
Vencedores Intervención |
Vencedores Control |
Diferencia a favor intervención |
Win ratio |
Win ratio acumulado |
|
|
Mortalidad |
2884 |
2644 |
240 |
1,09 |
1,09 |
|
Internación |
1948 |
2871 |
-923 |
0,68 |
0,88 |
|
Cambio score ≥ 15 |
6516 |
2128 |
4388 |
3,06 |
1,48 |
|
|
11348 |
7643 |
3705 |
|
|
Aunque
no se muestra en el trabajo principal la comparación de sobrevida libre de
internaciones aparece en un gráfico del suplemento del artículo, donde queda
clara la ventaja evolutiva del grupo control respecto de la intervención. (Figura
1)

Fig.
1.
Curva actuarial de libertad de internación por insuficiencia cardíaca. Se
observa una mejor evolución el grupo control. (Cita 1 – Suplemento)
Segundo
planteo conceptual: el punto final principal favorece al
grupo de intervención a expensas de una gran mejoría en el puntaje de calidad
de vida, 3 veces mayor, aunque la tendencia de los dos primeros eventos
agrupados de muerte y reinternaciones favorece al
grupo control. Dado que la calidad de vida tiene una carga de subjetividad que
podría ser potenciada por tratarse de un estudio abierto sin “sham”, es decir, sin procedimiento simulado, la conclusión
del beneficio del procedimiento queda debilitada.
Trataremos
de enunciar preguntas que a nuestro entender el trabajo responde, aunque no
exactamente como plantean los autores.
1)
¿Fue exitoso el procedimiento de colocación del dispositivo para corregir la
insuficiencia tricuspídea?
La
insuficiencia tricuspídea mejoró extraordinariamente
con el procedimiento. El 87% quedó con insuficiencia moderada o menos. Como era
de esperar muy pocos cambiaron en el grupo control, sólo 4,8% modificaron su
severidad a moderada o menos.
2)
¿La corrección de la insuficiencia tricuspídea jugó
un rol importante en la evolución de los pacientes?
La
respuesta es opinable, dado que los eventos que podríamos considerar mayores,
mortalidad y reinternaciones, favorecieron
tendencialmente al grupo control, mientras que los índices de calidad de vida y
la caminata de seis minutos favorecieron al grupo intervención. La diferencia
en la caminata de seis minutos fue similar a la que se suele ver en otros
estudios con fármacos por ejemplo para hipertensión pulmonar, que tampoco
impactan en eventos mayores como internaciones o mortalidad. Esta observación
brinda un mensaje importante sobre el rol clínico de la insuficiencia tricuspídea: el estudio demuestra que con el dispositivo se
reduce mucho la insuficiencia tricuspídea sin un
impacto clínico fuerte sobre la evolución. Sin duda para justificar esta
intervención con sus eventuales costos se requerirán ensayos de mayores
dimensiones.
3)
¿Qué aspectos de la presentación de los resultados pueden considerarse
inusuales o criticables para este tipo de ensayo?
a)
Un aspecto inicial es que el estudio no fue efectuado por un grupo de
investigación independiente, sino que cada uno de los pasos tuvo la
participación del laboratorio de producción de la prótesis, sesgado por sus
obvios intereses corporativos.
b)
En ninguna tabla del trabajo se muestra la tasa de mortalidad y de
internaciones en forma comparativa, como tampoco los gráficos de sobrevida y
sobrevida libre de eventos. Se dejan para el suplemento.
c)
En el resumen no se aportan los datos de mortalidad e internaciones con sus
riesgos relativos, sino sólo se afirma que no fueron diferentes entre ambos
grupos. Esa omisión obviamente es atribuible a que la tendencia asociada de
ambos eventos era negativa para el grupo intervención.
d)
La falta de análisis parcial del win ratio,
que favorece en los eventos mayores al grupo control y sólo en calidad de
vida, no se expresa claramente. Incluso, en la tabla se formula en forma
bastante confusa los ganadores y perdedores, lo que implica que para analizarlo
se requiere dedicar mucho tiempo.
Dado
que los profesionales tienen tiempos breves para la lectura, estas omisiones
contribuyen a aumentar la confusión y llevar a creer la opinión de los autores
expresada en sus conclusiones. Es interesante observar, como comentario final,
la redacción de las conclusiones: la reparación de la válvula tricúspide con
el dispositivo fue segura para los pacientes, redujo la gravedad de la
regurgitación tricuspídea y se asoció a una mejoría
de la calidad de vida.
Los
estudios randomizados tienen su mayor fortaleza en
ser métodos validados para demostrar causalidad. Si basalmente los dos grupos
del ensayo (grupo intervención y grupo control) son idénticos, la única
diferencia entre ambos es la intervención en estudio; la mejor evolución en un
grupo indica que dicha intervención es la causa de esa diferencia evolutiva. En
este caso, los autores fueron prudentes en no atribuir al tratamiento efectuado
la causalidad de la mejoría en la calidad de vida, utilizando la frase “se
asoció a una mejoría” como fenómeno observacional. Posiblemente esa haya sido
la propuesta del grupo editorial para aceptar la publicación de este trabajo
con sus limitaciones.
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
©Revista Argentina de Cardiología
1. Sorajja P, Whisenant B, Hamid N, Naik H, Makkar R, Tadros P, et al. TRILUMINATE Pivotal Investigators. Transcatheter Repair for Patients with Tricuspid Regurgitation. N Engl J Med 2023;4. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2300525
2. Pocock SJ, Ariti CA, Collier TJ, Wang D. The win ratio: a new approach to the analysis of
composite endpoints in clinical trials based on clinical priorities. Eur Heart J 2012;33:176-82. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehr352
3. Redfors B, Gregson J, Crowley A, McAndrew T, Ben-Yehuda O, Stone GW, et al. The win ratio
approach for composite endpoints: practical guidance based on previous
experience. Eur Heart J 2020;41:4391-9. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaa665
4. Maurer
MS, Schwartz JH, Gundapaneni B, Elliott PM, Merlini G, Waddington-Cruz M, et al. ATTR-ACT Study
Investigators. Tafamidis treatment for patients with transthyretin
amyloid cardiomyopathy. N Engl J Med 2018;379:1007-16. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1805689